Así fue como te amé

Y SIN EMBARGO, ASÍ ES COMO TE AMO
Te Amo, pero sin saber qué o quién es el ‘te’.
Porque no es tu cuerpo,
no es tu piel,
no es tu olor,
no son tus ojos,
no son tus labios
ni es tu voz.
Es lo que no puedo ver.
Lo que no puedo tocar.
Lo que no puedo escuchar.
Lo que no puedo entender.
Y lo que no puedo besar.
Te Amo como mi mente dice que no se debe amar:
sin conocerte,
sin aceptarte,
sin acariciarte,
sin respetarte,
sin liberarte,
sin compartirte
y sin Incondicionalidad.
Te Amo de esa manera tan loca,
tan intensa,
tan humana,
tan irracional.
Tan de delirio.
Donde el fuego me arrebata el control
y abrasa cada uno de mis sentidos.
Donde todo lo aprendido se cae por los suelos.
Donde las pasiones me recuerdan,
una vez más,
que ya perdí antes de empezar.
Que nada ni nadie las puede dominar.
Ni la Consciencia.
Ni el Conocimiento.
Ni la Independencia.
Ni mi ‘santa Inocencia’.
Ni hasta la más elevada Divinidad.
Y sin embargo…
así es como te AMO.
Como si no existiera un mañana.
Como si mi pecho se ahogase en el vacío.
Como si mi Corazón no tuviera
suficientes latidos para expresarte.
Como si mi Mirada se fuese a cegar
de tanto verte sin mirarte…
Como si tu sepulcral Silencio
le arrancase los puntos suspensivos al mío.
Como si fuese un pecado
intentar definir lo que únicamente
puede SER vivido.
Te AMO como si llevase una Eternidad haciéndolo.
Como si tu respiración fuese mi aliento.
Y tu sangre, el Grial de mi alimento.
Sin fechas, sin muertes, sin nacimientos.
Sin nombres ni apellidos.
Sólo con el Recuerdo de unas Alas
planeando juntas por el Cielo Infinito.
Te Amo así,
sin querer queriendo.
Sin desearlo, ardiendo en puro deseo.
Como se Aman dos Almas
que en alguna Vida…,
seguramente,
se partieron

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Cerdeña

 

Nuestro avión aterrizaba bien temprano en Olbia, recogimos el coche de alquiler en Goldcar y la primera sorpresa, venía con una amiga incorporada: “bendito GPS” que acabé bautizando como la “próxima” porque cuando decía “en la próxima gire a la …” nunca se giraba jajaja. Eso de próxima no lo relacionaba como !!Ya¡¡ jajaja menos mal que nuestra amiga enseguida se resituaba y daba más alternativas.

Nuestro destino era dirección Alghero, concretamente Porto Conte, por lo que había que cruzar todo el norte de la isla, dos horas y pico de coche. Como la habitación no estaría hasta las tres, nos fuimos a comer a Alghero, donde conocimos el pan típico de la zona, el Carasau (no sabe mucho, la verdad) y los gnochetti sardi. Pedimos dorada al horno y llegamos a la conclusión que la dorada murió feliz y borracha, no la aromatizaron de vino, yo creo que se dio un baño mientras se hacía.

A lo largo de la semana dimos con el restaurante Cohiba de Fertilia. Genial, servicio correcto, rápido, calidad, cantidad y lo más importante, económico. Bueno nosotros volvimos tres veces, puesto que teníamos media pensión y la cena era en el hotel.

La última cena en el hotel nos ofrecieron degustar los platos típicos de Cerdeña; embutidos, los ghochetti, ravioli, cerdo asado, cordero en salsa, y el postre típico la Seada relleno de queso fresco y bañado de miel.

Vistas desde jardin hotel
Vistas desde jardín hotel
Vista de Porto Conte desde jardín hotel
Vista de Porto Conte desde jardín hotel

Nuestra idea era poder llegar a ver Costa Paradiso, la isla la Magdalena y hasta el Golfo de Orosei, pero desistimos, esa isla necesita un mes para verla bien. Te comes el día en el coche, y no es que tengan carreteras muy buenas, ni los italianos sean una joya conduciendo. ¿Qué es una línea continua para ellos? !!Aventura¡¡

Alghero es espectacular, tanto de noche como de día siempre tiene ambiente. Multitud de tiendas, joyerías exponiendo su coral rojo, típico de allí.

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La primera noche quisimos ir a Sassari, que volviendo del aeropuerto todo es dirección allí, así que pensamos que estaría bien el lugar. Bueno, yo creo que entramos en la zona más pobre, la bienvenida nos la dieron un grupo de chicas del oficio, y luego cuando aparcamos y dimos un paseo, llegamos a la conclusión de que el barrio era obrero, inmigrantes y sus negocios… Vamos que no era la Sassari que buscábamos de turismo. Durante el día se ve una ciudad grande, pero a nosotros se nos quitaron las ganas de volver a intentarlo.

Visitamos Castelsardo, no llegamos a entrar en el nucleó pero sí los alrededores del pueblo que supongo que años atrás tendría su encanto, pero ahora le falta un mantenimiento y la playa a la que nos acercamos era más bien piedra.

Castelsardo
Vista de Castelsardo desde zona Castillo

En cambio San Teodoro es un lugar precioso, aparcamos en el mismo pueblo, sin necesidad de pagar zona, siempre y cuando quitaras el vehículo a las ocho de la tarde. Fuimos andando hasta la playa “La Cinta” y por el camino nos deleitamos con las casitas y torres que habían, la playa estaba hasta los topes. Al lado de la playa hay un pàrquing de pago, pero del pueblo a la playa andando tardas entre un cuarto y veinte minutos, no más. Allí dimos con el restaurante Bistró en Via del Terreno, entrando por la zona de la iglesia hay una pequeña terraza, que da a otra calle donde a pie de carretera también tiene un pequeño espacio de mesas. Comimos muy bien, no tan económico como en Fertilia, pero calidad y cantidad.

Hemos llegado a la conclusión que aunque sea una isla, no predomina mucho el pescado, pero una insalatta di mare (pulpo), spaghetti con langostino me supo a gloria bendita. Aunque he de reconocer que eso de cocer la pasta al dente no está hecho para mí.

Iglesia de San Teodoro
Iglesia de San Teodoro

Y de San Teodoro seguimos dirección Budoni, y luego Posada, pero allí ya nos hicimos a la idea de que había que volver para el hotel y que el Golfo de Orosei quedaría como pendiente. Por el camino llegamos a la conclusión de que sería mejor descubrir la zona de alrededores de Alghero y no “machacarnos” tanto con el coche. !!!Y menos mal que lo hicimos¡¡¡

Una visita obligada en Cerdeña es la Gruta de Neptuno, puedes acceder en barco que te deja en la misma gruta, pero te puede costar 30 euros si coges el billete en el mismo Alghero. Luego vimos que cerca ya de la gruta hay una pequeña cala en la que también recoge gente el barco. Nosotros fuimos en coche dirección Cabo Caccia y accedimos a pie. Para aparcar decidimos no arriesgarnos, todo y que los carabineri son bastante permisivos con el turismo, nunca se sabe, así que dejamos el coche en un descampado donde había caravanas y hasta un punto de venta de bocadillos y bien protegidos de crema solar, subimos por la carretera hasta la gruta. La entrada costó 13 euros, y el rato que teníamos que esperar para acceder aprovechamos para tomar líquido, que con aquel solecito que caía… Es importante decir, que para acceder a pie, tienes que estar dispuesto a bajar 654 escalones y subirlos, evidentemente jajaja. Es una información que no sé si la facilitan, porque vimos gente mayor con una movilidad justa que o bien le gusta la aventura o está loca. Para la gente deportista subir y bajar no es nada, para mí que no practico deporte el bajarlos no supuso nada al principio, porque en la gruta parados me temblaban las piernas jajaja y para subirlos, sin prisa pero sin pausa, tienes que ser fuerte de mente. Necesité parar cinco minutos para reponer mi oxígeno pero luego continué hasta el final. Afortunadamente no tuve agujetas, y digo afortunadamente porque era el segundo día de mis vacaciones. Una vez abajo, nos juntamos los grupos de a pie con los que acceden por barco, hay una guía que divide el recorrido en tres partes, lo explica en italiano, inglés y finalmente en español. La gruta es espectacular. Una cueva dentro de la roca al nivel del mar. Esta gruta llega a tener hasta 12 metros de altura y en su interior se han formado inmensas estalactitas, estalagmitas y hasta lagos de agua dulce.

 

El tema de las playas es algo que hay que tomárselo con calma y mucha filosofía. Es posible ver carteles indicando las playas pero, también es posible que llegue un momento en el que ya no sepas cómo seguir y, llegados a ese punto, lo ideal es mirar de aparcar allí donde más vehículos ves, y caminar a la aventura siguiendo senderos para dar con alguna calita. Sin duda merece la pena arriesgarse. Viendo que la mayoría de las playas tenían piedra, optamos por comprarnos a 10 euros unas zapatillas aptas para mojarse y con suela de goma, se atan con velcro y llevas el pie más sujeto que con unas chanclas.

Y allá que nos fuimos a la aventura, la primera calita mientras buscábamos la playa La Bombarde . Allí un lindo pececito quiso probar mis carnes jajaja no sé si es por lo blanca que soy, pero me di un buen susto jajaja

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La playa le Bombarde, siguiendo la carretera en dirección a Capo Caccia, dirección a Fertilia también está muy bien, aquí sí que hay que pagar pàrquing o arriesgarte a aparcar en una zona de tierra. El acceso a la playa es adentrándote a la zona de bar que cae a la derecha, encontramos a la izquierda un poco de jardín con sombrillas y hamacas (25 euros y hasta 40 jajaja) y a continuación la playa donde también hay posibilidad de sombrillas y hamacas por el mismo precio jajaja. La única playa donde vimos una medusa oscura.

 

 

La playa Porto Ferro, apta para perros, es increíble. Nos fue genial el tiempo, que hubo tormenta (todos los días teníamos rayos y truenos, descargaba y luego como si no hubiera pasado nada). Para mí fue genial, porque el sol y yo convivimos gracias a una buena sombrilla, cosa que no llevábamos. Esa playa seguro que en un día de sol estaba llena, y cuando llegamos éramos cuatro gatos.

 

Cerca de Alghero dirección Stintino, visitamos La Saline, increíble. Parking inmenso y gratis – esto es algo que no acabamos de comprender, en algunas pagas hasta 5 euros por todo el día, y en otras que están acondicionadas sale gratis – sombrilla en segunda línea y dos hamacas 15 euros, todo el día. El agua cristalina, con gravilla blanca y si te adentrabas ya era tierra fina. Hicimos un bocadillo, ensalada y bebidas todo del bar situado al lado.

 

En el mismo Stintino, está la Playa la Pelosa, (40 km de Alghero) aunque fuimos tarde la playa estaba a reventar. Aquí te obligan a usar esterilla para poner la toalla, porque no quieren que la toalla tenga contacto directo a la arena para evitar que con el tiempo la arena se vaya con las toallas. Muy turístico sin duda y unas vistas increíbles, fue el único lugar donde más oleaje pudimos apreciar, que como veréis es provocado por la situación de la Torre que domina la costa desde el siglo XVI.

Y finalmente, fuimos a la playa Lazzaretto enmarcada por rocas y una zona verde que la separa de la playa de la Bombarde. Aquí también hay pàrquing pero no teníamos previsto pasar mucho rato así que dejamos el coche en un lateral de tierra de la carretera. En apenas media hora cuando volvimos, el lateral ya estaba lleno de más coches.

Decir que a las playas siempre hay un servicio de bus, no te deja a pie de playa evidentemente, pero menos es nada. Hemos visto turistas muy valientes circulando en bicicleta, otro medio de locomoción. Buscaba playas y las he encontrado y disfrutado. Aunque hemos tenido un tiempo algo revuelto tampoco nos ha impedido disfrutar de ellas. Me queda mucha isla por conocer, el tiempo dirá si vuelvo.