Así fue como te amé

Y SIN EMBARGO, ASÍ ES COMO TE AMO
Te Amo, pero sin saber qué o quién es el ‘te’.
Porque no es tu cuerpo,
no es tu piel,
no es tu olor,
no son tus ojos,
no son tus labios
ni es tu voz.
Es lo que no puedo ver.
Lo que no puedo tocar.
Lo que no puedo escuchar.
Lo que no puedo entender.
Y lo que no puedo besar.
Te Amo como mi mente dice que no se debe amar:
sin conocerte,
sin aceptarte,
sin acariciarte,
sin respetarte,
sin liberarte,
sin compartirte
y sin Incondicionalidad.
Te Amo de esa manera tan loca,
tan intensa,
tan humana,
tan irracional.
Tan de delirio.
Donde el fuego me arrebata el control
y abrasa cada uno de mis sentidos.
Donde todo lo aprendido se cae por los suelos.
Donde las pasiones me recuerdan,
una vez más,
que ya perdí antes de empezar.
Que nada ni nadie las puede dominar.
Ni la Consciencia.
Ni el Conocimiento.
Ni la Independencia.
Ni mi ‘santa Inocencia’.
Ni hasta la más elevada Divinidad.
Y sin embargo…
así es como te AMO.
Como si no existiera un mañana.
Como si mi pecho se ahogase en el vacío.
Como si mi Corazón no tuviera
suficientes latidos para expresarte.
Como si mi Mirada se fuese a cegar
de tanto verte sin mirarte…
Como si tu sepulcral Silencio
le arrancase los puntos suspensivos al mío.
Como si fuese un pecado
intentar definir lo que únicamente
puede SER vivido.
Te AMO como si llevase una Eternidad haciéndolo.
Como si tu respiración fuese mi aliento.
Y tu sangre, el Grial de mi alimento.
Sin fechas, sin muertes, sin nacimientos.
Sin nombres ni apellidos.
Sólo con el Recuerdo de unas Alas
planeando juntas por el Cielo Infinito.
Te Amo así,
sin querer queriendo.
Sin desearlo, ardiendo en puro deseo.
Como se Aman dos Almas
que en alguna Vida…,
seguramente,
se partieron

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