Y yo moría – moría- de sed

a través de Pero ya lo olvidé

(Gema Albornoz)

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SANT JORDI

 

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¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
(Yo, muriendo.)

 

Y de que modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril

 

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

 

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

 

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
(Yo, muriendo.)

Pabló Milanés Canción (Poema De qué callada manera Autor: Nicolás Guillén)

 

Boomerang — Elena Memba

Por muchas despedidas que me quieras ofrecer, nunca te podrás marchar. Vuelves siempre. Vuelves al llegar la noche y me arrebatas mi último pensamiento de cada día. Vuelves al llegar el día y me arrebatas mi último sueño de cada noche. Vuelves cuando siento el agua fría caer sobre mis hombros camuflando […]

a través de Boomerang — Elena Memba

Poema XVII- Neruda

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.

Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?
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Marcharte lejos de mí

El pulso del corazón me late

en centímetros,

y cuenta la distancia

desde cualquier punto geográfico

hasta el beso de tu boca.

Por eso, no se te ocurra jamás,

nunca, por nada,

marcharte lejos de mí.

El pulso de mi corazón

habría de calcular

los km exactos que nos separan,

y se volvería loco de ausencia.

Y créeme que lo sé,

porque cada vez que te vas

se me paran los latidos

y el mundo,

y te extraño como si fueras tú

quien diera cuerda a mi vida.

Y tengo que hacerme la valiente,

y repetirme que, por supuesto,

no me voy a morir sin ti;

mientras siento

que de verdad muero

si no llegas”.

Irela Perea