DICCIONARIO DE SEMANA SANTA

TORRIJA: Borrachera que se pilla uno durante estas fiestas.

CIRIO: El que monta tu mujer después de haber cogido la torrija.

PROCESIÓN DEL SILENCIO: Entrada con sigilo a tu casa para evitar el cirio tras haber pillado la torrija.

PENITENCIA: La que tendrás que pagar si no salió bien la procesión del silencio para evitar el cirio por llegar torrija.

HERMANO MAYOR (cofrade): Ese colega del alma que te acoge en su casa porque sabe que con esa torrija ni de coña consigues tu entrar en silencio en tu casa por mucho que lo intentes.

ALZAMIENTO: Levantamiento reiterado del suelo (conla ayuda de tus hermanos cofrades) porque esa torrija que tienes ya es la tercera vez que te hace besar el suelo en actitud penitente.

POTAJE: Verdadero culpable de tu torrija, pues has mezclado cerveza con whisky más tres canutos y hasta te has bebido el suero de un yogur mezclado con coca cola. Pues eso, potaje.

SALIDA ESCALONADA: Cuando te das cuenta de que todo quisqui ha decidido salir el mismo día que tú y en la carretera vas tan lento que parece una procesión.

  • Lo he leído en Facebook y me ha parecido tan gracioso que, sin ánimo de ofender, quise compartirlo con vosotros.

 

 

Anuncios

“CORRE CORRE CORRE”

Odio los días de lluvia. Odio ir a Barcelona capital. Si encima sumamos las dos cosas ya puede ser la leche. Pero si a esto le añadimos que nos vamos en tren, reza todo lo que puedas, si sabes y si no… !la aventura es la aventura¡
Primero, seamos previsores: el trayecto dura entre 30 o 45 minutos en tren (dependiendo si para o no en todas las estaciones) más los 10 minutos de metro.
Segundo, llega el día y no solo llueve que también hay tormenta eléctrica. Consulta posibles incidencias.
Tercero, no afectan las incidencias, pero la mañana es larga, el cielo está amenazador, pongamos media hora más al trayecto.

Pues no fue suficiente. El tren que debía salir a las 9.20, “desapareció” todo y que en la página de Renfe cercanías salía. En su lugar, será el siguiente 9.42. Pero, son las 9.40 y no comunican la vía correspondiente, mmm… malo. Efectivamente, en Puigcerdà ha debido caer seis gotas de agua y ya todo se desmorona. En fin, que se nos avisa que el tren vendrá a las 10.10. Y sí vino, sí, pero con el doble de pasajeros, entre grupos de niños que hacen esplai, trabajadores, turismo… allí no cabía ni un alfiler.
Por fin llego a Pl. Catalunya, y en el mundo real sigue lloviendo, me dirijo a Pl. Urquinaona para coger el metro y cuando bajo de él, corre corre corre que ya son las 11.10, a tomar por … las escaleras mecánicas, subo por las otras, la gente se me queda mirando jaja corre corre corre por los pasillos. Dios, me iba riendo sola pensando: “cualquiera diría que a donde voy con tanta agilidad es al Reumatólogo, ja ja ja”
Y, como es normal, dentro en la consulta no estuve más cinco minutos.
En fin… ya me desahogué, y me lo tomaré con paciencia porque lo de esta línea de cercanías no tienen nombre.

Vacaciones para la alianza

Hoy podría pasar por un día más, a tope de trabajo, tensión, más cansancio… pero, hoy para mí es el inicio de un período en el que mi dedo anular de la mano izquierda se “desnuda”. El motivo: dedos hinchados.

Y esto me hizo recordar una anécdota que hoy me hace sonreír e incluso enrojecer pero os puedo bien asegurar que el día que ocurrió  no pasó nada de eso.

Hace unos años, yo calculo que unos tres, como de costumbre fui a desayunar a la panadería que hay cerca de mi trabajo, y como siempre miro de sentarme al fondo y mirando para la salida. Me gusta observar. Pero ese día iba con una compañera y me senté mirando al lado opuesto. Tal como he dicho, me gusta observar y mi mirada coincidió con la del señor que había justo enfrente de mí. No duró más de un minuto,  continué con mi desayuno y mi café con leche, hablé y posiblemente reí con mi compañera, compré pan, pagué y nos fuimos para el trabajo.

¡Ah!, pero mi sorpresa fue que ese mismo señor también iba a mi trabajo para una gestión, y ni corto ni perezoso, me tiró los tejos.  Yo me quería fundir. Mi superior, rondaba por allí y se estaba quedando con la copla de todo y yo para mis adentros pensado, por dios, pero este hombre me saca al menos 10 años, ¿no podría otro más jovencito tirarme los tejos ja jajaj ? Y todo empezó en que se había dado cuenta que no llevaba alianza. Que si tienes una mirada muy profunda. Que qué horóscopo tienes. Y yo, que no sabía a qué venía ni con quién iba a reunirse, me controlé mi genio y mis ganas de mandarlo a pastar, y fui respondiendo educadamente. ¡Grave error¡ Al final, me levanté y me fui. Mi superior me preguntó a qué venía aquello, y le expliqué que habíamos coincidido en la panadería pero ni siquiera habíamos hablado y que me estaba poniendo muy nerviosa.

Afortunadamente, la visita no era para nadie de la planta donde trabajo y hicieron bajar al caballero para que esperara en otro lugar.

Bueno, vuelvo a estar expuesta a posibles comentarios mientras mis dedos no digan de volver a su estado natural. Nos lo tomaremos con filosofía.

 

 

 

 

LAS NAVIDADES Y EL ESTRÉS QUE PRODUCEN

LAS NAVIDADES Y EL ESTRÉS QUE PRODUCEN

 

Durante estos días de alegría y felicidad, reuniones familiares, regalos y  celebraciones como festejar la llegada del  nuevo año, hay quienes lo viven con angustia convirtiendo estas fechas en un estrés navideño.

 La obligación de mostrarse feliz y contento para con la familia, aunque luego no se lleve bien con alguno de los miembros, esa diferencia entre lo que se aparenta y lo que realmente se siente da lugar a un estado de ansiedad.

También hay que tener en cuenta  la tristeza  que provoca la ausencia de aquellos seres que bien viven lejos de nosotros o han fallecido,  estado anímico que deriva a una depresión.

 abrazo_de_navidad-other1

 Ni que decir de la responsabilidad de ser anfitriona. Prepara comidas a los familiares que estén en su punto, que gusten y sobretodo que no hayan discusiones entre los invitados.

 La tarea de comprar el “regalo” puede llegar a ser complicado. A veces tu presupuesto y la persona que recibe el regalo son como menos incompatibles.

El dar largas a este tema y dejarlo para último momento ayuda a que encuentres aglomeraciones en las tiendas, por no decir de la misión imposible para aparcar. Por lo que, si sumamos el sufrimiento del tráfico, los empujones de las multitudes, la angustia de pensar si tu regalo  gustará o no, todo da como resultado un increíble estado de estrés.

No me gustan estas fechas. Las he vivido durante una década en el mundo del consumismo, el comprar por comprar, sin ilusión, sin originalidad.

 Para estas navidades, me mimaré para reducir el estrés, daré tantos abrazos como me sean posibles porque un abrazo resume lo que no sabemos expresar con palabras.