LOS GESTOS DICEN LO QUE CALLAMOS

Los gestos forman parte de una comunicación no verbal casi siempre inconsciente.

Gestos que delatan desagrado, como echar la cabeza hacia atrás, estirar el cuello, cruzar los brazos y piernas proporcionando una barrera protectora a nuestro cuerpo,  y si las piernas las balanceamos, sin duda demostraremos estar nerviosos, impacientes, timidez o temor. Debemos tener ambos pies sobre el suelo, las manos sobre las rodillas o a los lados sobre la silla pero siempre visibles, si las ocultamos bajo las piernas o detrás de un bolso o chaqueta, sugeriremos timidez, falsedad o temor, e inclinarnos ligeramente hacia delante, así sugerimos un control absoluto sobre una situación determinada.

A veces es difícil mentir porque los gestos nos delatan: serán gestos bruscos, rápidos y desorganizados. Además, nos brillarán los ojos y nos sonrojaremos levemente. También podemos utilizar una sonrisa apaciguadora, nerviosa, no común en nosotros, para quitar tensión a la situación. Mordernos los labios o humedecerlos  con la lengua, indican timidez, inseguridad, titubeo  e indecisión.

Arreglarnos el pelo con la mano, gesto  muy femenino, indica provocación discreta, coqueteo. Lo mismo ocurre cuando se ajusta el nudo de la corbata con la mano.

Una sonrisa  con una mirada directa y prolongada, sugiere una provocación discreta y coqueteo.

La mirada de arriba, abajo, indica que es una persona muy sensual.

Los ojos también transmiten sentimientos. Unos párpados que caen lánguidos implican timidez, galanteo, pudor… Mirar fijamente indica que existe mucha confianza, cariño, y el hacerlo hacia una persona que se desconoce con decisión, sinceridad  y valentía, provoca desafío,  pues le inquieta y puede mostrar agresividad hacia el que mira («¡qué mira usted!»…).Un parpadeo constante denota vacilación e inseguridad.

Mientras escuchamos al interlocutor, debemos tener la boca cerrada, es decir los labios unidos. Demostraremos calma, y seguridad en nosotros mismos, de lo contrario una boca abierta, la mandíbula caída sugerirían nerviosismo, prisa, asombro y sorpresa. Hay que evitar hacer movimientos con su cuerpo ante una frase que le provoque sorpresa. Nuestra opinión la haremos saber en el momento oportuno. Mirar el reloj cuando alguien habla, revelaría impaciencia. Y si el interlocutor somos nosotros,  denotaríamos prisa  e intranquilidad.

Los gestos de las manos son también delatores. El enseñar las palmas de las manos al charlar es un gesto de apertura hacia el interlocutor, sinceridad. Los puños cerrados revelan tensión, nerviosismo, ocultar la verdad. El toser tapándonos la boca con la mano y enseñando la palma es un gesto que expresa coqueteo, apertura, deseo de entablar contacto, de atracción… Lo mismo expresan los brazos extendidos o abiertos hacia la persona que nos acompaña. Sin embargo, el ocultar las palmas de las manos cerrando los puños, o cruzar los brazos sobre el pecho, indican que deseamos mantener nuestra «intimidad», nuestro «terreno».

¿Cuántas veces en la escuela nos han llamado la atención por nuestra manera de sentarnos? Estaba claro que sin hablar, nuestra postura decía por sí sola lo aburridos o poco interesados que estábamos por esa clase. Ya el mero hecho de sentarnos en las primeras filas o en las últimas, decía nuestro grado de interés por aprender.

Si hacemos movimientos  constantes y abruptos, sugeriremos nerviosismo, intranquilidad, temor, falta de control. La persona que está correctamente sentada y  controla sus movimientos, es tranquila, segura y con sentido común, de lo contrario si no conseguimos tener una misma posición mientras estamos sentados, y movemos los brazos y las manos con frecuencia, nos definiremos como erráticos e irresponsables.

Tampoco debemos sentarnos correctamente de manera forzada, porque esa rigidez solo demostraría tensión, nerviosismo y agresividad, revelan deficiencias de personalidad.

La persona que se sienta con las piernas unidas paralelamente, es cuidadosa y ordenada.  La mujer que se sienta con las piernas abiertas, revela independencia.  Si cruza una pierna en un ángulo de  90º al nivel de la rodilla, es una persona competitiva y ambiciosa.

El caminar también define a la persona. Un caminar rápido sufiere que es dinámico, inquieto  y ansioso por cumplir las metas trazadas. Si por el contrario, los pasos son vacilantes y no mantiene una relación recta al caminar, demostraría  personalidad, vacilante, erràtica,  insegura, tímida y cansada por los embates recibidos en la vida.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s