MIEDO, PÁNICO O ANSIEDAD

Miedos: un sentimiento natural

Aquel que nunca haya tenido miedo, no ha vivido. Todos sentimos temor de vez en cuando. Y esto pasa sin importar lo grande o valiente que seas. Los miedos son sentimientos naturales en la vida de cualquier ser vivo, son respuestas necesarias frente a situaciones que sentimos como riesgosas. No sólo están aquellos miedos familiares (a la oscuridad, a los monstruos, al agua) que traemos desde que nacemos,  sino aquellos que están directamente relacionados a la experiencia e historia personal y los cuales cambian según las experiencias vividas. El miedo, es un sentimiento presente en todos que puede expresarse huyendo o resistiendo y, también sentirse: al asustarse, el corazón late más rápido, la respiración se acelera, las pupilas de los ojos se agrandan y el sistema digestivo y urinario empiezan a trabajar más despacio para que el individuo pueda concentrarse en cosas más importantes.

Hay ocasiones en los que se siente miedo sin motivo aparente, y pasamos del sentimiento del miedo a la ansiedad. Se puede comenzar a experimentar sentimientos de ansiedad después de que ocurre algo terrible. Algunas enfermedades llegar a provocar sentimientos de ansiedad.

La ansiedad puede ser una sensación general de preocupación, un ataque súbito de sentimientos de pánico, miedo de una cierta situación o una respuesta a una experiencia traumática.

Puede ocurrir  que  la ansiedad pase a ser sufrida con períodos repetitivos de pánico, duran entre cinco y treinta minutos y pueden incluir síntomas  como sensación de asfixia, presión o dolor en el pecho, pulso acelerado, mareo, sudar,.. .

La angustia es la emoción que las personas experimentamos con más frecuencia y se refiere al temor ante lo que le sucederá a la persona en el futuro. Puede tratarse de una experiencia insoportable o de un estÍmulo para el desarrollo personal, dependerá de cómo afronte esta persona su propia existencia.

El pánico se da en un momento determinado (ya), la ansiedad se produce ante una situación próxima (horas, días o semanas) y la angustia ante una futura (posibilidad futura de perder un empleo, por ejemplo).

El miedo no es un sentimiento negativo. Conservar algún sentimiento de temor o alerta especial frente a situaciones que lo puedan poner en riesgo y tener respuestas apropiadas frente a ellas, sin que interfieran en la vida cotidiana, es positivo. Un miedo es una manera de estar alerta ante situaciones de peligro, de ir por la vida tomando precaución. Por lo tanto, el miedo es un sentimiento protector.

La contribución  de los padres en la formación de niños con autoestima alta y confianza en sí mismos como para expresar sus miedos y sentir que les dan seguridad, evitando que el miedo se transforme en pánico, puede ayudar a conservar ese alerta positivo y protector y evitar que los miedos interfieran en la vida cotidiana. La manera de manejar los miedos y superarlos está relacionada con la personalidad y el modelo transmitido por la familia.

Los miedos más peligrosos son aquellos que no se ven y se aprenden: el miedo al castigo, al fracaso, a equivocarse. Miedos que no tienen edad, se sufren de adulto y se construyen en los primeros pasos de la vida.

Nota: mi hijo tiene miedo a la oscuridad. Es fácil saber por qué parte de la casa pasó porque deja a su paso todas las luces encendidas.

Me imagino que con el tiempo pasará de tener miedo a la oscuridad a tener miedo a la factura de la electricidad.

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