¿LOS REYES MAGOS SON DE VERDAD?

¿LOS REYES MAGOS SON DE VERDAD?

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le explicaba de sus actividades en el colegio, de pronto en voz algo baja, como con miedo, le dijo:

– ¿Papá?
– Sí, hija, díme. 
– Oye, quiero… que me digas la verdad.
– Sí claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre algo sorprendido.
– Es que… -dudó Júlia.

– Dime, hija, dime.
– ¿Papá, existen los Reyes Magos?

 El  padre de Júlia se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo, que lo miraba igualmente.

–  Las niñas dicen que  son los padres. ¿Es verdad?

  La nueva pregunta de Júlia lo obligó a volver la mirada hacia la niña y tragándose saliva le dijo:

– ¿Y tú a quien crees, hija?

– Yo no sé papá, que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen, porque tú no me engañas; pero,  como que las niñas dicen esto.

– Mira, hija, efectivamente son  los padre los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad? -cortó  la niña con los ojos humedecidos-.

¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Júlia.

– Entonces no lo entiendo papá.

– Siéntate Julita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento de a su lado.

Júlia se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que la sacara de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que pare él era la verdadera historia de los Reyes Magos:

 "Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberemos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el  tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

– Es verdad que sería fantástico, pero  Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito. 

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su camita parecía escucharlos muy atento, sonrío y su  voz se escuchó en el Portal:

– Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuesros regalos. Os ayudaré a realizar vuestro bello deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

– No os preocupéis por esto -dijo el Niño-. Yo os daré, no uno sino dos pajes para cada niño que hay al mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración. 

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener, tienen que querer mucho a los niños?.

– Sí, claro, esto es fundamental – afirmaron los tres Reyes.

– ¿Y, no es cierto que estos  pajes deberán conocer muy bien los deseos de los niños?
– Sí, sí. Esto es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez´más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus  propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a escuchar:

– Puesto que así lo habéis querido y en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que por Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si lo hicieran los propios Reyes Magos. Pero  cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les explicarán esta historia y a partir de entonces, cada Navidad, los niños harán también regalos a sus padre en prueba de afecto. Y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Júlia hubo acabado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

– Ahora sí que  lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado. 

Y  corriendo, se dirigió a su habitación, volviendo con su hucha en la mano mientras decía:

– No sé si tendré lo suficiente para compraros algún regalo, pero el año que viene ya guardaré más dinero. 

Y todos se abrazaron mientras, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

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3 comentarios en “¿LOS REYES MAGOS SON DE VERDAD?

  1. joer!!! no sé si estoy muy ñoño estos dias… pero me ha llegau!! me ha emocionau!! que bonita historia!!la imprimiré y cuando llegue el momento que mihija me haga la pregunta…. tenga esta historia aprendida!!va!! sigo investigando por tu space!!

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